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Emotiva designación de Templo a “René Cánovas Robles”

En la Masonería Chilena, con seguridad son pocos los hombres que han alcanzado la edad de cien años de vida. Probablemente menos son los que además detentan el honor de cumplir setenta y seis años ininterrumpidos en la Orden Masónica. Más escasos aún han de ser los que adicionalmente, por su aporte incansable, han destacado en ámbitos sociales, que los han llevado a ser reconocidos como Hijos Ilustres de sus respectivas ciudades.

Esta excepción a la regla la constituye justamente el insigne masón, don René Cánovas Robles, miembro de la Respetable Logia “Fraternidad” N°2, de Concepción. Su dilatado desempeño ha sido igual de brillante tanto en su carrera masónica así como hombre público de la ciudad de Concepción, ostentando los más altos grados de la francmasonería, así como la honrosa investidura de Profesor Emérito de la Universidad de Concepción.

Su persistencia como masón, así como su impronta fraterna y solidaria, han llevado la luz de Cánovas Robles más allá de las puertas del taller donde fue recibido, siendo reconocidas sus excelsas cualidades masónicas en todo el territorio nacional. Producto de lo anterior, y en reconocimiento a su vida de servicio, la masonería penquista efectuó un solemne reconocimiento al destacado masón, René Cánovas Robles, a vísperas de la celebración de su centenario de vida, por su destacada trayectoria laica y aportes a la comunidad, el pasado martes 11 de septiembre de 2018, en dependencias del Club de la Unión de Concepción.

En dicha celebración, se consignó al Templo más antiguo de dicha casa masónica, el nombre de “René Cánovas Robles”. La emotiva actividad, donde se resaltaron las cualidades del homenajeado, contó con la presencia de miembros del Directorio del Club de la Unión de Concepción, de numerosos representantes de las logias penquistas así como de autoridades de diferentes entidades laicas, y de los miembros de la Logia “Fraternidad” Nº 2, de la cual el distinguido es miembro honorario.

Aprovechando la instancia para dirigirse al homenajeado, el presidente de la Logia “Fraternidad” Nº2, señaló que: “Muy QH:. René, vuestros Hermanos de Fraternidad llevan y llevarán grabado tu impronta de masón y tu nombre en este templo, nos recordará al hombre que fue justo, solidario y fraterno con sus HH:., un hombre con compromiso en la causa, con constancia en las actividades masónicas y con conciencia en la búsqueda de la sabiduría y de la luz fructífera;  en fin un buen hombre, una buena persona, un buen Masón”

En su intervención, el representante del Gran Maestro recordó las cualidades masónicas del Cánovas Robles e indicó: “Seguramente muy pocos tan merecidamente como vos, han recibido un tributo de esta naturaleza, en fecha tan relevante como es la vuestra, en que mañana cumples cien años de una larga y fructífera vida.  Vida que es en buena parte, la tradición y la historia de la masonería penquista del último siglo, pues supisteis organizar vuestra vida con inteligencia y las obras que realizasteis, las envolvisteis con amor, y cuando el amor acompaña a la inteligencia, el hacedor se convierte en el arquitecto de un mundo en el que aparece nítidamente la tolerancia, el afecto fraternal y el humanismo pleno.”

En su discurso, René Cánovas Robles agradeció con su habitual humildad, el honor que le fuera concedido, señalando “Gracias Queridos Hermanos por el homenaje que se me ha rendido, al poner mi nombre en la puerta del templo que nos convoca. Sé que no es merecido, pero lo acepto con alegría por el espíritu con que ha sido concebido. Os invito a trabajar sin descanso y ardiente fervor, por el progreso permanente de la masonería universal”.

La ceremonia finalizó con el descubrimiento de la placa del Templo, que llevará por nombre “René Cánovas Robles”, efectuado por el representante del Gran Maestro y el presidente de la  Logia Fraternidad N°2, junto al homenajeado, don René Cánovas Robles.

 

 

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