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Un Viaje hacia el futuro

En un nuevo aniversario, “Hélade” celebra con entusiasmo su historia de vida y busca su porvenir de la mano de sus 64 miembros activos… “la tarea está inconclusa” y esta Logia está dispuesta a los nuevos desafíos.

 En el mes de mayo recién pasado, la Logia Hélade Nº 134 cumplió 45 años de trabajo intenso e ininterrumpido… los libros oficiales dicen que su año de fundación es 1972, pero la tradición oral habla de conversaciones que surgieron casi un lustro antes de esa fecha.

 En 1965 un grupo de “hombres libres” ya se reunía habitualmente en la Villa Olímpica, en la comuna de Ñuñoa, lugar donde, además, gran parte de ellos se domiciliaba. El lugar elegido para estas tertulias de carácter masónico era una farmacia ubicada en la calle Obispo Orrego 315, de propiedad del Químico Farmacéutico, Cristóbal Alcoholado Arjona. Durante esas largas jornadas, se instala la idea de formar una logia que reúna los valores de la francmasonería, con el fin de practicar el Arte Real.

 Como suele suceder en todo organismo inserto en una sociedad, este grupo de entusiastas masones no estaba ajeno al acontecer de un convulsionado y dividido Chile de fines de los años 60 y principio de los 70. De esta manera, no fue hasta mayo de 1972 que por fin se concretó ese viejo anhelo de quienes practicaban la masonería en esa antigua farmacia.

 No más de 9 personas comenzaron la labor masónica de un taller que pretendía realizar trabajos de calidad y sostenerse en el tiempo, bajo el alero de la Gran Logia de Chile. Desde el 5 de mayo de 1972, “Hélade” con el número de orden 134, es un grupo humano que ha sabido convivir con diferencias políticas, religiosas e incluso étnicas, que se han presentado a lo largo de estas cuatro décadas y media. La crisis política que terminó en un golpe de Estado casi un año después de la conformación de “Hélade”, también complicó de sobre manera la convivencia al interior de esta logia, al igual como en toda la Orden en Chile. Sin embargo, pudo más la tolerancia.

 Hoy Hélade cuenta con miembros provenientes de todas las áreas del conocimiento y del afán humano. De la ingeniería a las ciencias sociales, de las artes y oficios a las comunicaciones y las letras, de Carabineros y Gendarmería a la civilidad pura. La alguna vez llamada “Prefectura Hélade”, por la gran cantidad de sus hombres que pertenecían a la policía uniformada, dio paso a un grupo heterogéneo, diverso y, sobre todo, respetuoso, tolerante, que fomenta la equidad en un clima fraterno.

 Con orgullo y humildad, sus miembros dicen que su logia alcanzó la estabilidad y consolidación, donde las diferencias se conversan… un tesoro que al cual cuidan todos quienes participan del taller. Un ejemplo de aquello es que los últimos cuatro presidentes de logia, fueron electos por aclamación, dejando atrás pugnas de poder, que poco tienen que ver con los valores de la francmasonería.

 “La tarea está inconclusa” fue la frase que uno de sus últimos fundadores que partió a decorar el Oriente Eterno, a fines del 2016, nos dejó como herencia. En el aniversario número 44 de nuestra Logia, Juan Brown Galleguillos, entregó estas palabras como un testimonio fundamental para todos los hijos de Hélade,.

Los fundadores de Hélade dejaron una tarea a todos los que después fueron acogidos por esta logia: Ser masones todos los días, cada hora del día, cada día de la semana y en cualquier lugar donde nos encontremos.

 

 

 

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