Durante el día de ayer, domingo 5 de mayo, se informó el sensible fallecimiento del insigne masón y destacado hombre público, Eduardo Arnaldo Cantellano Saavedra.

El velatorio se realizará en la casa masónica de la Logia “Luis Alberto Navarrete y López” Nº 124, de Villa Alemana, ubicada en Av. Valparaíso 1758, paradero 10, y el funeral se realizará en el Cementerio de Villa Alemana a las 13:00 hrs. el día lunes 6 de mayo.

Eduardo Cantellano, que hoy D.·.E.·.O.·.E.·. fue parte de las actividades con las que la Gran Logia de Chile conmemoró el Día de los Trabajadores el pasado 1º de mayo, en las ciudades de Valparaíso y en Olmué.

A continuación un extracto de la reseña escrita por el Orador de su Logia, “Luis Alberto Navarrete y López” Nº 124, Oscar Aravena Villaroel:

Eduardo Arnoldo Cantellano Saavedra , nació en la ciudad de Valparaíso un día 9  de julio del año 1941, gran arte de su vida laboral la dedicó a lo que él consideraba un arte, a la educación. Finalizó su carrera profesional como docente directivo del Liceo Industrial A-35 de Miraflores, no obstante no abandonó lo que era su pasión, prueba de ello es que en el año 2001 se titula de Psicopedagogo, un logro que lo llenaba de orgullo.

En sus casi 41  años de matrimonio con Teresa Guerra, nacieron 4 hijos: Eduardo, Angélica, Lorena y Alejandra, a partir de ellos la descendencia aumenta con 8 nietos que le aportan gran felicidad. Era frecuente escuchar a Eduardo compartir, con sus más cercanos, alguna anécdota de sus nietos, así también el orgullo que le aportaban sus hijos. 

Eduardo recibió la luz masónica en la Logia “José Francisco Vergara” N° 105 del Valle de  Viña del Mar,  el día 09 de junio del año 1966, después de un prolífico trabajo en la cámara de aprendices, recibió su segundo grado el día 12 de septiembre del año 1968 y, finalmente,  fue exaltado al sublime grado de maestro el día 10 de octubre  del año 1970, en su misma logia madre.

Su vida masónica fue de gran inquietud, desempeñó diversos cargos de responsabilidad en la oficialidad, Maestro de Ceremonias, Experto, Primer Vigilante y Venerable Maestro en el período 1982 a 1983, a esas alturas nuestro Q.:H.: tenía 41 años de edad.

El 17 de marzo de 1986 Eduardo se afilia a nuestro taller, el lugar en el que hoy nos encontramos, su aporte es inmediato tanto en lo docente como en lo administrativo, desempeña diferentes cargos: orador, hospitalario, presidente en el período 2003 a 2005 y luego Ex presidente y, a partir del año 2008, se desempeña de manera ininterrumpida como Tesorero del Taller durante 6 períodos consecutivos. No hace muchos días, en vísperas de nuestro aniversario como sus iguales, lo nombran miembro honorario de este respetable taller.

Eduardo Cantellano Saavedra, fue una de esas personas con las cuales uno se encuentra en la vida y agradece dicho encuentro, de esas personas  que no pasan por el lado tuyo sin dejar algo de ellas en cada uno de nosotros. Eduardo será recordado como un hombre con vocación de servicio público, solidario, con un enorme compromiso por lo humano, con un enorme compromiso con los otros, generoso, honesto, un hombre que en cada cosa que hizo puso el sello de un Masón.

Q.:H.: Eduardo, serás recordado no tan sólo por nosotros, no tan sólo por lo que hiciste al interior las logias, serás recordado también por una prolífica labor social con Bomberos, Adultos Mayores,  como presidente  del círculo de Más  Ayuda al Estudiante, Director del Banco de Solidaridad Estudiantil, Relacionador Público de nuestra Logia con el Colegio Charles Darwin y con prácticamente todos los colegios de la Coorporación Municipal de Educación de Villa Alemana a quienes llevabas la acción altruista de las instituciones a las que pertenecías, siempre con el noble propósito de llevar bienestar y esperanzas  a los jóvenes estudiantes, motivarlos y ayudarlos en el logro de metas más altas. Un trabajo fecundo de un hombre en la promoción social a través del afecto, del ejemplo y de la ayuda material y emocional para hacer posible sueños, potenciar capacidades aún en aquellos que creían no tenerlas.